Hermosillo, Sonora – El pasado 5 de junio del 2009, policías, paramédicos, bomberos, vecinos, maestras y demás, pusieron en revolución a todo Hermosillo: se quemaba la Guardería ABC en la colonia Y Griega con 211 niños dentro.

 

Siete años más tarde, sigue doliendo en el alma de los familiares de las víctimas la todavía inexplicable tragedia que arrebató 49 vidas inocentes.

 

“¡No debieron morir!”, se escuchaba a todo pulmón el pasado domingo. Un contingente de 700 personas, según datos de Seguridad Pública Municipal, salió desde los restos de la guardería hasta las escalinatas del Museo de la Universidad de Sonora. Por séptimo año consecutivo marchaban para exigir justicia a las autoridades.

 

Nuevamente se imprimieron fotografías, camisetas y lonas en memoria de aquellos que “no debieron morir”, se oficiaron misas y se gritaron consignas de apoyo, de demanda y de lucha: ¡no están solos!, ¡ABC, nunca más!, ¡Cinco de junio: ni perdón, ni olvido!

 

A las 18:10 horas, ya estaban listos los elementos de seguridad al frente, atrás los motociclistas, luego la banda de guerra; los papás marchantes y los niños sobrevivientes que se distinguían con el color morado y que por primera vez hicieron el recorrido anual de los poco más de seis kilómetros. También marcharon maestros cesados por no presentar la reciente evaluación educativa y la sociedad civil con playeras y pancartas alusivas al recuerdo de los niños fallecidos.

 

Desde lejos se distinguían los familiares de las víctimas que portaban las banderas azules y rosas; alumnos y exalumnos de la escuela de Artes de la Unison con el cuerpo pintado de blanco y las manos pintadas de rojo; y al final, por primera vez, dos camiones urbanos refrigerados para apoyo de la gente que se cansara en un día que alcanzó los 47 grados Celsius como temperatura máxima.

 

En el camino el contingente se fue engrosando con personas que lo alcanzaban, en carro o en camión, desde los carriles de norte a sur y se cruzaban; llegaron ciclistas que avanzaron a vuelta de rueda y algunos otros acompañados de sus mascotas, cuyas uñas en el pavimento se escuchaban también al marchar. El reporte de Seguridad Pública estimó al final 3 mil personas, mientras que los organizadores estiman un número más alto.

 

Con alertas por el calor que incluyeron abrir albergues, reducir los horarios de clases y hasta posponer la marcha por las altas temperaturas, los marchantes se protegieron con gorras y sombreros, telas, lentes, bloqueador y botellas de agua y suero. La solidaridad de la gente al paso del contingente se mostró regalando agua y suero por el camino, saliendo a su banqueta para ver, tomar fotos y video, y lanzar alguna consigna; otros, tocando el claxon de sus vehículos por el carril adjunto.

 

La marcha llegó hasta la Iglesia San José, sobre el bulevar Vildósola, donde se guardó un minuto de silencio. Luego la banda de guerra prosiguió y decenas de globos de varios colores se desprendieron de entre la gente hasta perderse en el cielo. Fue el único momento en el que hubo mudez total por un instante.

 

Después de poco más de dos horas de recorrido, llegaron a las escalinatas del Museo de la Unison donde se hizo el solemne pase de lista al que la multitud respondía, después de cada nombre y al unísono, “¡no debió morir!”.

 

Algunos padres tomaron el micrófono instalado al pie de las escaleras, sobre un templete para pronunciarse en contra de que la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano se involucre en el proyecto “Movimiento del recuerdo”, puesto que es una actividad ciudadana. También indicaron que la mandataria estatal debe retomar el compromiso público de construir un memorial en la antigua guardería. De igual forma, mencionaron a la procuradora Arely Gómez, al ex gobernador Eduardo Bours y al ex dirigente del IMSS, Daniel Karam.

 

Una de las maestras cesadas de Hermosillo, Marcela Zazueta, hizo un discurso donde habló de que la similitud entre el caso ABC y la nueva reforma educativa tomando como elemento en común la corrupción que hay detrás de ambas situaciones.

 

“En todos los idiomas y en todas las lenguas, que resuene por todos los países y por todos los rincones del planeta: aunque nuestros cuerpos se derrumben y nuestra alma decaiga, no descansaremos hasta ver juzgados y condenados por este horrendo crimen, a todos los culpables”, subrayó, Manuel Alfredo Rodríguez Anaya, uno de los padre de familia que perdieron un hijo.

 

Durante la marcha y durante el acto memorial en las escalinatas del museo, las gargantas no se cansaron de pedir justicia y de recordarle, a quien los estuviera escuchando, que el caso de la Guardería ABC no se ha olvidado.

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